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El municipio onubense de Cortegana sufrió una epidemia de tifus en 1941 que causó un centenar de víctimas
Publicado el 6 abril 2020, a las 09:22
El municipio onubense de Cortegana sufrió una epidemia de tifus en 1941 que causó un centenar de víctimas

JOSÉ FRANCISCO GONZÁLEZ – Historiador

Esta bella localidad serrana, en plena Sierra de Aracena, aparte de sus encantos y monumentos, cuenta entre su historia con un momento parecido al actual por la crisis sanitaria del coronavirus. Se trata de una epidemia de tifus ocurrida en 1941 y que causó un centenar de víctimas.

Gracias a la labor investigadora de José Francisco González Vázquez se está conociendo la historia de esta epidemia de tifus exantemático, o ‘piojo verde’, enfermedad que se estaba propagando por aquellos años de hambre, miseria y necesidad en el conjunto del país.

González Vázquez ha aportado la transcripción literal del acta municipal donde se recogen las medidas tomadas por las instituciones hace ahora casi ocho décadas, inserto en el legajo 40 del Archivo Municipal de Cortegana. El texto está fechado en 23 de septiembre de 1941, presidiendo la Corporación el alcalde Constantino Moreno Ochoa. Con la presencia de los miembros de la Comisión Gestora Municipal,  del Jefe Provincial de Sanidad,  Andrés López Prior, y del facultativo Antonio Segovia García.

El primer edil habló de la epidemia y su origen, al parecer la contaminación de las aguas de las fuentes públicas, proponiendo soluciones drásticas. Se clausuraron de inmediato las fuentes públicas denominadas ‘Altozano’, de ‘La Caja’ y ‘Plaza’, y en cuanto al aprovechamiento de las demás, “deberá hacerse saber al vecindario, podrán hacerlo hirviéndolas para destinarlas a la bebida y lavados de frutas y otros usos análogos, sin perjuicio de las ulteriores resoluciones que procedan con arreglo al resultado que ofrezcan los análisis químico-bacteriológicos a efectuar por el Instituto Provincial de Sanidad”, según el acta.

También se decidió ejecutar obras con urgencia para la instalación de tuberías de hierro u otros materiales impermeables que hicieran posible una sana conducción de las aguas de las fuentes clausuradas. Finalmente, se procedió a la “inmediata vacunación general del vecindario con la antitífica, para la que será habilitado todo el personal sanitario, lo mismo técnico que auxiliar, bajo la dirección de los Inspectores municipales de Sanidad, señalándose como lugar más adecuado para ello el Hospital de San Bartolomé existente en la localidad”.

El Consistorio tuvo que sufragar ataúdes para féretros de pobres, la desinfección de locales, guardia en las fuentes públicas y el hospedaje en el Hotel Parente de sanitarios de otras localidades que acudieron a ayudar. Aunque faltan los datos de los fallecidos por la epidemia, que probablemente se encuentren en el Archivo Parroquial, y tampoco se conocen las causas oficiales del origen de esta infección, en las redes sociales se ha generado un debate entre vecinos que recuerdan aquellos malos momentos y que han aportado algunos datos nuevos, transmitidos por tradición oral, como que el origen de la epidemia pudo proceder de la fuente del Altozano o la causa se produjo por una fuga de aguas fecales que se mezcló con la potable.

Historia

Para José Francisco González Vázquez, el valor de estos trabajos de investigación es “mostrar la importancia de la Historia como fuente de conocimiento y que, como se dice, es cíclica, repitiéndose acontecimientos parecidos en el tiempo”.


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