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La trashumancia es garantía de bienestar animal, valor medioambiental y fija la tradición en los entornos rurales
Publicado el 5 junio 2020, a las 09:22
La trashumancia es garantía de bienestar animal, valor medioambiental y fija la tradición en los entornos rurales

JORDI MORCILLO (Ganadero transhumante) y PACO LÓPEZ (Veterinario)

Proteger el paisaje implica proteger también las actividades que tradicionalmente se han venido haciendo en los entornos rurales y que tantos beneficios tienen.

Ahora nos fijamos en los pocos reductos que quedan en nuestra tierra de la ganadería trashumante. En 2017, el Consejo de Ministros aprobaba un Real Decreto por el que se declaraba la Trashumancia como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. El Honrado Concejo de la Mesta fue creado en 1273 por el Rey Alfonso Décimo el Sabio. En España hay más de 125.000 kilómetros de vías pecuarias de las cuales, 34.000 corresponden a Andalucía. Estas vías son utilizadas por los ganaderos trashumantes. Así, desde tiempo inmemorial los caminos públicos tienen una función social muy relevante para vertebrar el territorio. Sin embargo, el éxodo del mundo rural y la despoblación del campo hicieron que parte de este patrimonio se fueran quedando en las últimas décadas en situación de abandono. Pero el mantenimiento de estas actividades tienen ventajas que resaltamos también un día como el del medio ambiente.

 Los ganaderos de Santiago de la Espada-Pontones, en el Parque Natural de las Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, bajan en noviembre sus rebaños de oveja segureña por el cordel de Hornos el Viejo, bordean el Tranco de Beas, cruzan el Guadalimar y, por la Cañada Real Conquense, llegan hasta los pastos de Linares, más suaves en invierno. En mayo hacen el camino de regreso, subiendo hasta Pontones, Santiago de la Espada y los Campos de Hernán Perea, a 1.500 metros de altura. En estos años hemos acompañado a estos ganaderos que viven la mitad del año en Santiago Pontones y la otra mitad en Linares, en donde matriculan a sus hijos en colegios de esa zona.

Horario

Cada día recorren de 20 a 25 kilómetros. A las seis y media ya se ponen en marcha, y a las nueve y media de la noche, en la sierra, donde toque, forman un sencillo campamento, cenan y a dormir al raso, con las estrellas por techo.


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