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Cumplimos dos años viviendo en pandemia y recapitulamos mirando el lado positivo de las cosas
Publicado el 14 marzo 2022, a las 14:47
Cumplimos dos años viviendo en pandemia y recapitulamos mirando el lado positivo de las cosas
Fotografía: Mads Nissen  - Primer abrazo en pandemia (Galardonada con el World Press Photo 2020)

2º AÑO COVID – REPASO POR LA PANDEMIA

Cuando pierda todas las partidas. Cuando sienta miedo del silencio. Cuando el mundo pierda toda magia.

La letra de esta canción, Resistiré, del Dúo Dinámico, fue la primera que nos dio ánimo cuando hace dos años, desde las ventanas de nuestras casas, vimos cómo el mundo se paraba. Todos a una. Todos en casa. Era, sin duda, el mayor acto de responsabilidad colectiva que hacíamos como sociedad. Una lástima que conforme los días fueron pasando, terminamos por perder el sentido de este tema. Una lástima, que su letra vuelva a estar de actualidad.

Han pasado dos años y hay cosas que no se pueden olvidar. Como la voz de Pedro Sánchez anunciando la declaración del Estado de Alarma. El presidente del gobierno nos decía que se preveían 15 días y el Estado de Alarma, que luego resultó que era inconstitucional, estuvo vigente hasta el 9 de mayo de 2021. 14 meses después.

Aquel mismo día, 14 de marzo, el mismo que hoy, también se produjo otro de los sonidos que difícilmente se olvidarán y que tristemente, también perdió el sentido. El de los aplausos de las 8 de la tarde. Comenzó así el que podríamos llamar el aplauso más largo del mundo. No se sabe muy bien cuántos días duró. Cada uno participó de cuando pudo, cuando quiso. Pero nos mantuvo unidos, hasta que llegaron las cacerolas y otra vez vuelta a ser los de siempre. Los unos contra los otros.

Pero eso fue hace dos años. Hasta hoy han pasado muchas cosas. Salimos a la calle y no tuvimos muy claro cómo había que llevar la mascarilla: que si el codo, que si la barbilla … Volvimos a los bares y nos reunimos 15 repartidos en 7 mesas distintas. Llegó el verano y fuimos a la playa, sin tener muy claro cómo hacerlo. La distancia social fue ese ente al que nos hemos esforzado a buscar vacíos legales para poder sortear.

Convivientes, pero no familiares. Unidad familiar no conviviente. Unidades familiares que se arrejuntan … el lío era tal, que hasta algún consejero se las vio y se las deseó para explicarnos cómo debíamos pasar nuestras primeras navidades pandémicas. Una responsabilidad, la que se nos pedía a los andaluces y andaluzas que hasta nuestro propio presidente nos llegó a decir que teníamos que sacrificar nuestro plato de jamón. Y es que, esto de la pandemia, se le ha atragantado a más de un cargo público

Lo que sí hemos de reconocer es que nada ha sido fácil desde entonces. Después de aquellas primeras navidades llegó lo que tantas veces pedimos estando en nuestras casas: la vacuna. Pero como en todo, en eso tampoco nos pusimos de acuerdo. Llego la Pfizer, la Moderna, la AstraZeneca – aunque duró poco, una rusa, como la ensaladilla, otra que solo tenía una dosis … El caso es que llegase la que llegase, aquí lo aprovechamos todo. O, si no, que se lo digan a Jesús Aguirre y el famoso culillo

En definitiva, llegaron casi tantos tipos de vacunas, como variantes irían apareciendo. De momento, vamos por la Omicron. Una variante que llegó a finales de 2021 y que no entendió de clases sociales, porque, por pillarla, la pilló hasta el Rey. Ahora ya, parece que la hemos dejado atrás definitivamente. Ojalá que no veamos la PI.

Lo que sí que es cierto, es que en todo este tiempo también nos han ocupado la actualidad otros asuntos. Cuando ya pensábamos que teníamos suficiente, vimos un volcán entrar en erupción e innumerables movimientos sísmicos en distintas organizaciones políticas. Un asalto al Capitolio, la salida de Donald Trump y el inicio de una guerra en Europa. Y a los que formamos esta familia de EMA RTV no nos cabe duda de que también ha habido un montón de buenas noticias, pero ya saben, esas se cuentan menos.

El teletrabajo, el telecole, las videollamadas, la generación covid. La delta, la ómicron y un incontable número de memes. Mascarillas de colores. El miedo y el echarnos de menos a una puerta de distancia. Los conciertos online. La pregunta de ‘eso no será covid’ después de escuchar una tos. El ‘todo saldrá bien’ y el ‘de esto saldremos mejores’ que bien podríamos decir que nos ha salido todo un poco ‘regulinchi’.

Si algo podemos sacar en claro de todo esto, es que, a pesar de todo, esta pandemia no nos ha quitado nuestra manera de ser, de disfrutar de la vida. Y a estas alturas, dos años después, empezamos a vislumbrar una recuperación bastante más real que las anteriores. Y por eso empezamos a desempolvar el traje del Domingo de Ramos y a ponernos flores en el pelo.

La vida, volviendo a ser lo que era. Lo que nunca debió dejar de ser. La que nunca volverá a ser lo que era. Así que no lo olviden: A vivir, que es urgente.


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