Recomendaciones para la tapicería de muebles
Los muebles de la casa son componentes indispensables. Estos cumplen funciones prácticas y también estéticas. Por eso el mercado ofrece tal diversidad en diseños, colores, texturas y tamaños. Pero, ¿qué sucede cuando el tapizado se deteriora, desluce o se hace monótono o anticuado? Pues los expertos recomiendan cambiarlo porque además de ser más barato que comprar nuevos, permite una muy alta personalización de los espacios.
Por eso, lo primero que hay que hacer cuando se desea cambiar los textiles o revestimientos de muebles es contactar con una tapicería a domicilio para que revise el estado de los mismos y ofrezca tanto un presupuesto como las mejores alternativas de telas pieles sintéticas o naturales para elegir la opción que mejor se ajusta a cada necesidad.
Esto es lo que hay que tomar en cuenta a la hora de renovar los muebles:
1.- Los expertos
Por supuesto este es el primer punto a considerar al hablar de retapizar muebles anticuados para darles un aire renovado o si los textiles se han dañado. Se trata de una opción mucho más económica y práctica porque además existe la figura de la tapicería profesional que llega hasta la puerta de casa para ofrecer las mejores soluciones de la manera más cómoda.
Estos profesionales trabajan con diversos materiales para tapizar todo tipo de piezas de mobiliario y dan una nueva vida a sillones, sillas, sofás, taburetes, puf o a cabeceros de cama. Obviamente, lo más aconsejable es optar por un taller de tapicería de muebles con experiencia comprobada. Para eso basta buscar en internet algunas páginas que tengan un catálogo de servicios, materiales y, mejor aún, opiniones de los usuarios que ya han disfrutado de sus servicios.
En este sentido, hay quienes trabajan a domicilio. Sin embargo, son estos los que deben evaluar el estado de los muebles para ver si trabajan en casa o deben llevar las piezas a la tapicería en Madrid o donde sea que tengan sus instalaciones. Esto en virtud de que hay herramientas, equipos y materiales que se pueden llevar a casa de los clientes. Pero, otras que no y todo va a depender del mueble, su tamaño y estado.
2.- Los revestimientos
Escoger la tela o la piel adecuada para cada mueble es fundamental a la hora de tapizar. Pero, ¿cómo hacer la escogencia perfecta? Lamentablemente, no hay una respuesta única para esta pregunta. Todo va a depender del tipo de pieza, su uso, su tamaño y la decoración del espacio donde se encuentre.
La buena noticia es que hay textiles, pieles y polipieles para todos los gustos y necesidades. Lo que recomiendan los tapiceros con experiencia es decantarse por telas fuertes y resistentes para el uso diario como los sofás de ver la tele o las sillas del comedor.
Las pieles y polipieles son siempre bienvenidas porque son impermeables, duraderas y se limpian fácilmente, lo cual es muy recomendable si en la casa hay niños o mascotas. Otro factor determinante en los revestimientos es el color y el estilo. Estos deben elegirse según la estancia.
Para los sitios pequeños van mejor los tonos claros, neutros y sin estampados, pues hacen parecer el espacio más amplio. Los cuadros son clásicos y nunca pasan de moda y se adaptan bien a casi todos los sitios. Pero, no sucede lo mismo con las flores que solo deben usarse en diseños tradicionales, pues no van muy bien con estilos vanguardistas.
3.- El presupuesto
Cuando se va a tapizar un mueble o un conjunto de ellos hay que evaluar las alternativas disponibles. Por supuesto, si la pieza está muy deteriorada, habrá que ver si es mejor comprar una nueva. Si no es el caso, hay que trazarse un máximo y un mínimo de dinero para gastar en renovarlos.
Por lo tanto, es bueno conocer que existe una gran competencia en el mercado que ha llevado a la creación de tapicería económica y de alta calidad para satisfacer la demanda de productos de esta naturaleza.
Se trata de empresas que poseen un enorme volumen de trabajo y pueden darse el lujo de ofrecer los precios más competitivos del mercado. En todo caso, cada quien debe trazarse un presupuesto estimado para cada situación particular.
4.- La estructura y el acolchado
Un mueble está compuesto por dos o tres elementos. Casi siempre son la estructura y el tapizado y este último suma la espuma o el acolchado. Para tapizar una pieza, el experto debe ver si hay fallas o daños en todas sus partes.
El revestimiento que está a la vista de todos es evidente, pero los soportes internos y la cantidad de materiales suaves y gomas que dan forma y comodidad deben ser evaluados por los tapiceros. Estos pueden ir al domicilio y hacer el diagnóstico.
Por lo general, las espumas suelen achicarse o aplastarse con el tiempo. Estas son varias capas y las externas pueden que requieran recambio. En estos casos es bueno optar por los materiales más innovadores como los viscoelásticos que hacen posible que el mueble no se deforme y los que permiten una mejor transpiración para que resulten frescos en verano y cálidos en invierno.
5.- Tratamientos especiales para las telas
Si se usa un mueble todos los días es mejor optar por tapizados impermeables. Sin embargo, las telas ofrecen más variedades y atractivos. No es necesario sacrificar un textil que se ha elegido por pensar que se dañará.
Hoy en día existen tratamientos especiales anti derrames para muchos tejidos y se han creado otros innovadores que repelen los líquidos y las grasas. De allí que acudir a los tapiceros con experiencia sea un plus para personalizar cualquier tipo de ambiente sin tener que preocuparse por la durabilidad, ya que la tecnología e ingeniería de materiales se ha encargado de esto.
6.- Servicios artesanales
Muchas familias poseen muebles que pertenecieron a sus antepasados y que son parte del patrimonio sentimental o artístico de una casa. Con estas piezas hay que tener especial cuidado. Muchas de ellas pueden tener un siglo o más de existencia y necesitan manos que trabajen de manera artesanal.
Para ello se valora y estudia el mueble y se recomienda el mejor tratamiento para maderas, acolchados, textiles y barnices. En estos casos, hay que recurrir a manos expertas que preserven en lo posible la similitud de lo que fue en su primera creación.
