AGENCIA de NOTICIAS LOCALES y CIUDADANAS de ANDALUCÍA

ANDRÉS GÓNGORA – COAG en Almería

Queremos conocer cómo es la normativa europea que establece el estándar de venta de un producto y si son razonables, y qué pasa con los alimentos que no cumplen esos estándares.

Andrés Góngora, responsable de COAG en Almería, asegura que son los supermercados los que definen el calibre porque en los últimos 15 años la Unión Europea ha reducido la regulación en esta materia para evitar este derroche.

Desde COAG aseguran que es imposible fijar una cantidad de lo que se tira ya que depende de la campaña. Aclaran que los criterios varían según la oferta de productos.

A estos desperdicios hay que sumar los que se producen en los hogares. Estos días el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación publicaba un informe que señala, por ejemplo, que ocho de cada diez hogares españoles desperdicia comida.

Datos

En 2018 se tiraron más de 1.300 millones de toneladas de alimentos en las casas, lo que supone casi un 9 por ciento más que el año


 

ALEJANDRO BROME – REAS Andalucía

El desperdicio alimentario en España aumenta un 9% en 2018.

Es el dato más relevante del informe anual sobre desperdicios de alimentos, que ha sido recientemente difundido por el Ministerio de Agricultura. Esta realidad genera un impacto a distintos niveles. La sociedad, economía y medio ambiente se ven resentidos por un problema que encuentra buena parte de su solución en la concienciación ciudadana. Algunas de las medidas para mitigar el desperdicio alimentario consisten en reducir la generación de residuos a lo largo de toda la cadena alimentaria. Alejandro Brome, integrante de la Junta Directiva de REAS Andalucía y representante de la Cooperativa de Consumo de Productos Ecológicos, La Ortiga, nos da las claves sobre cómo evitar la generación de desperdicios alimentarios.

Facilitar la recuperación y redistribución de los excedentes alimentarios también es una buena manera, siempre que estos sean seguros y comestibles. Esto contribuiría a reducir el impacto del desperdicio alimentario y a ayudar a quienes más lo necesitan.

Conducta social comprometida

Aseguran que adaptar el consumo a las necesidades reales supone un freno a la generación de desecho alimentario excesivo. Consumir productos de cercanía y una conciencia sólida que vele por un consumo sostenible y responsable son garantías inherentes a una conducta social comprometida.


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