AGENCIA de NOTICIAS LOCALES y CIUDADANAS de ANDALUCÍA

JUAN ANTONIO PÉREZ – Ayuntamiento de Aznalcázar

El municipio sevillano de Aznalcázar se suma a la coalición de municipios Teleworking–Rewilding. Se trata de una agrupación de municipios de toda España pide un proyecto piloto para recuperar población y fauna.

El despoblamiento que se agrava por la falta de oportunidades laborales, las malas comunicaciones por carretera, el cierre de unidades educativas o la falta de inversiones para el acceso a una cobertura telefónica y de internet adecuada. Así, se está empezando a dar respuesta desde el municipalismo para abrir paso a una nueva agenda coordinada desde las administraciones más cercanas a la ciudadanía y reimpulsar las actividades económicas en el área rural, junto con el aprovechamiento de los recursos autóctonos con criterios de sostenibilidad y proximidad.

La nueva normalidad tras la crisis del coronavirus es un buen punto de partida para insistir y hacer visibles las prioridades de los pueblos y sus necesidades para fijar población y evitar la emigración, especialmente entre personas jóvenes y trabajadores. Por ello, tal y como explica en la Onda Local de Andalucía el concejal de medioambiente, turismo y desarrollo local de Aznalcázar, Juan Antonio Pérez,  su localidad se ha unido a la coalición Teleworking – Rewilding que aborda la recuperación de los pueblos en dos claves: medio ambiental y demográfica, por lo que demanda un proyecto piloto para recuperar la población y la fauna autóctona de los términos municipales.

Objetivos

Entre los objetivos de la coalición de municipios también está que se amplíe la tipología arquitectónica rural tradicional a las cabañas de madera, que se permita la tele–enseñanza de primaria y secundaria a través de Internet; dotar de cobertura de banda ancha a los territorios que se vayan repoblando y regular el perfil laboral multifuncional de una nueva definición de Teletrabajador–Productor de Biodiversidad. También se persigue recuperar los grandes herbívoros salvajes que se pintaron en su día en cuevas como La Pileta, en Málaga; o en Altamira, Cantabria. Esto deja testimonio de que vacas, caballos, asnos y humanos fueron libres antes de ser domesticados hace 8.000 años, y pueden y deben volver a serlo. Con ello pretenden alcanzar la masa de vecinos necesaria para hacer posibles servicios y el ambiente para que las familias críen a sus hijos. Sin embargo, liberar estas especies es ilegal. Una vaca, caballo, asno o bisonte no puede vagar libre por el campo, sino que tiene que tener amo. Por ello, se pide modificar las leyes para que permitan recuperar la fauna primigenia europea y pueda haber así en nuestras tierras uros, tarpanes y encebros, es decir, vacas, caballos y asnos salvajes.


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